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lunes, 11 de junio de 2018

Reflejo


Aquellos ojos que aquel día me miraron fijamente en el reflejo, me pedían clemencia hundidos en lamento. Traga, ahoga, asfixia (te) era la respuesta del intento.

Un horizonte vacío, negro, la imagen del ser inerte que llora a gritos el regreso. Vaivén manipulado por psicología inversa. Silueta esbelta siesa de entusiasmo; sacrificio sin sentido de esta sociedad.

Cuerpo del delito en el espejo, marea en la cabeza de corrientes peligrosas… se fue, se llevó todo y dejó lodo… pantano de amargura que ahora manipula.

Saquito de huesos estructurado, esqueleto obsesionado…tener que aprender a reaprender a ser humano.

No llores, no grites, no rabies…infravaloración, decepción y ahora murito de rocas sólidas, coraza de hielo helada… confianza que voló con las alas cortadas, pies de plomo por cadenas apretadas.

Enfermedad la cruz de mis espaldas, el decaimiento la estocada por la espalda. Camino de chinas con heridas en los pies con veinte pasos en falso de cada uno que se ha dado bien.

Los incomprendidos escriben para no sangrar, cuando todo pesa me salvan las letras.

sábado, 5 de mayo de 2018

Entradas y salidas


Salí a la calle a contemplar el mundo, y este dejó de importar. Me encontré a mi misma más perdida que una bala, vagando a la deriva hacia las sombras. De cero a cien en un segundo, y el golpe de después me hizo tragarme el suelo, tener que recoger mi culpa; una mente insana en la penumbra. Era el chute, la calada a pulmón, el colocón de la noche más intensa...era la química de mi fórmula para anular mi vida, para anular las dudas.
Hoy soy la defensa del desesperado, he ido a terapia y ya no encuentro cura, he normalizado esta locura. Vi la amargura de mi vida y la pasé de largo, pero todo ese camino que escogí era de lodo y todo estaba putrefacto. Quema y destruye lo que no se ve, ácido abstracto. Me han dicho busca la salida y a mi me da la risa, si no sé ni cómo ni dónde me he metido, cómo voy a saber por dónde escapar, a dónde tirar, buscar el exit, volver a respirar.
Hoy mis ojeras llegarán hasta el infierno, últimamente ni duermo. Mi cabeza es la m-40 al dar la media noche, una autopista accidentada y mi vida entre esos cohes, cruzando al otro arcén esperando el choque. Una locura de estampa en estos últimos meses. Dulces pero amargos, con la rendición a mis pies por todas las veces que intenté avanzar. Sin aspiraciones, sin un duro y en detrimento...sigo pero no me encuentro.

sábado, 17 de febrero de 2018

Tinta sobre blanco.


Miraba a mi alrededor y solo veía ruinas,
peldaños pisados y escalados
que solo eran piedras derruidas.
Mi mundo se derrumbaba y yo escribía,
como hacían los poetas a las vísperas de la muerte.
Derramaba tinta sobre blanco
Como se vierte la sangre después del estacazo.
Me miraron los ojos desconsolados,
Me miró una mujer cansada,
Sentí el dolor de unas lágrimas que yo no lloraba.
Vi el miedo, sentí miedo y callé rabia.
La impotencia ahoga como soga
Y la posibilidad martiriza a la paciencia.
Y si solo fuera miedo…
Y si fuera todo y se fuera…
Entonces alma fiera: corre y huye
Agarra carretera.
Intenta salvar al menos
Gastar tus días sirviendo.
Solo son palabras de desánimo
El desahogo del que calla y luego tiembla.

viernes, 29 de diciembre de 2017

¿En qué nos hemos convertido?

Lo efímero se escapa y en el proceso avanzamos ciegos, hacia un abismo que tarde o temprano ataca. Es como estar en la cima y que el mismo peso de tu cuerpo venza arrojándote al vacío, del todo al nada en un segundo agotado en el hastío. Equivalente al soñador que quiere vivir lento, follar duro y amar intenso…y sin embargo…solo le queda la esperanza y la bebida, para debatir con la botella si a su locura conduce o si le dirige ella.
¿En qué nos hemos convertido? Mira mundo donde has ido, te han destrozado y hundido, esos los capitalistas con su repugnante poderío; te han destrozado y hundido con la horrible pantomima de su repugnante capitalismo. ¿Cómo llegamos a esto? ¿En qué nos hemos convertido, gente?
Si hoy se teme a despegar la mirada del cuerpo propio, y la empatía es la utopía de occidente; si nuestro alrededor está podrido y han hecho de la política una basura incoherente. Si la lucha está paralizada, si os tienen comida la mente. No me dais pena pobre gente, si le laméis el culo y luego os quejáis de VUESTRO presidente. Si ya no hay libertades ni derechos, ciudadano de tercera a cumplir con los deberes. Si la unión era la fuerza y ya no existen enlaces… yo creo en la clase obrera, con sus martillos y hoces como el soñador aspiraba a vida, musas y goces; tan solo encontró locura que hoy le manipula y le conduce. Es como la bella utopía que prometen hoy en día, cuando ya no hay empatía, ni lucha, ni fuerza, ni gente; de esa que apuesta su vida a costa de que el futuro sea decente.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Vida y tiempo.

Tiempo, que no perdona y mata; que no cura y no sana. Algo que se aprende como gaje del oficio, o como consecuencia del paso… de la vida. Esa que pasa, que pesa que pisa mientras uno se resigna. Aprender a tragar, asentir, aceptar. Y una mierda… aprender a callar, pero a callarles esas bocas ajenas que solo escupen bazofia; y romper esquemas. Simple, sencillo y fino como el borde del vinilo que reproduce bombo y caja de fondo. Sonando paralelo a nuestro mundo de ignorantes que no escuchan ni una letra protestante, que no leen ni un verso que proyecta la realidad que ven, pero que se niegan a observar. Caja tonta que os atrofia la cabeza, mundo inculto que se doblega a los pies de la realeza, putas y lujos que sacan de una parte del salario que el que curra no recibe. El individualismo va a matar al ser humano pero sigamos mirando nuestros pies que ya nos toparemos con los muros que delimitan a la patria de cada cual, ya que no somos personas sino españoles, franceses, húngaros, estadounidenses, mejicanos o sirios. Y ahora sonreírle a vuestra bandera y sentiros orgullosos que la vida pasa y pesa… y pisa y cuando estéis en la caja de la muerte ya será tarde para levantar el puño y luchar.

Y ya no hablemos del amor, si estamos en tiempos de odio. Amor líquido que decía Bauman y que generoso, si el toxicismo apesta en las nuevas generaciones. Si solo confío en el amor propio y también me lo destrozaron. Cortar alas, poner sogas y tirar para apretar, ahogar poco a poco. Supone escapar a tiempo o morir en el intento y después… a seguir la vida que pasa que pesa y que pisa, huyendo, por miedo a que te pisen, te pasen por encima y te pese toda la culpa cuando tú solo buscas querer y dar. Con una venda en los ojos y otra en la boca y los pies puesta por el otro. Y eso, que el tiempo corre pero no cura como decían, porque este cabrón discurre pero el daño nunca se esfuma y el miedo irradia con la rabia. Por mucho que la raja de un cuchillo cicatrice siempre dará escalofríos recordar como la hoja afilada atravesaba la piel. y por ello perder la fe en el mundo y ponerla en uno mismo, porque quererse es el pilar fundamental de una libertad que todo tu alrededor intentará arrebatarte. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Desahogos.

Ella, que luchó tanto por ser la llama de fuego, cuando se quiso dar cuenta se había consumido siendo la cera deshecha de una vela sin cordel para prender. Hoy, sigue intentando tragar procurando no rasgarse la garganta con todo lo que acumula y la han visto por las noches ahogar pasados en copas y pesadillas en otras camas...pero no consigue huir, la cadena que lleva atada a sus pies es tan pesada que está estancada en un bucle repetitivo del que ya nadie es culpable, a pesar de que se libró de la soga que oprimiendo cada vez más le estaba quitando el aire, rompiendo el cuello, quitándole la vida presionando así tan a poquitos, día tras días.
Sé que después de luchar tanto por ser la pared erguida cuando me quiero dar cuenta soy ladrillos desparramados a golpes y patadas. Hoy, sigo intentando no ser ella pero hay mucho de tercera persona envuelta en el yo. Es inútil ser cobarde, llevo meses sin enfrentarme a la tinta por no tener que reconocerme, pero mírame, tengo unas ojeras malvas que desvelan que hay monstruos y pasado entre mis noches.
Soy rabia, la rabia contenida de un montón de odio que aún no ha salido de mi. Soy gritos, y lágrimas. Me convirtieron en venganza, alcohol y hielo, fría como la estaca que se clava. He aprendido a no creer, es más fructífero que luchar contra la sensación de terror que me produce una ilusión pero hay un hueco ahí tan plagado de ausencia que me mata.
Tengo errores incrustados tan adentro que no alcanzar a arrancarlos me va a llevar a la locura, tengo tanto reprimido en mis adentros que como algún día estalle no voy a ser llama, voy a ser incendio.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Refugiados.

Miedo, pobreza, muerte, la nada. Llantos, derrumbamientos, estallidos, bombas, pérdidas, la guerra. Más allá de las fronteras colindantes, angustia, sobrepoblación, egoísmo, el refugio. Vallas que recogen la libertad relativa del que ha huido victorioso de una lucha de religiones y política; que recogen la vulnerabilidad y la inocencia de Siria. Mujeres, hombres, niños, ancianos. Padres, madres, hijos, familias. Unidos, separados, solitarios o huérfanos. Un espacio pequeño para albergar la cantidad de almas que pretenden alcanzar la vida, aún habiéndose visto frente a la muerte de una forma caótica. Conocedores de la miseria permanecen recluidos entre ellas, sin dejar por ello de sentirse satisfechos de su logro. Las esperanzas están a  punto de extinguirse, las fronteras cerrarán sus puertas, todos los sueños quedarán hechos polvo para aquellos que no han llegado a la cárcel encubierta húngara después de tanto luchar. Hungría, entre otros territorios, no es la meta pero sí el límite de seguridad después de convivir cuatro años en una guerra que ahora ha alcanzado la cúspide.