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miércoles, 13 de mayo de 2020

Disparos de bala


Error. Asociar la inmensidad al tiempo, de manera proporcional.

¿Acaso avisan las balas cuando están cerca? Las balas impactan, hacen surco; y la sangre sale sin preguntar si es el momento preciso; brota, mancha y deja rastro. Sólo puedes huir cuando ves el cañón apuntando, si escuchas el disparo ya no hay vuelta atrás; y así es la inmensidad, como un ruido estremecedor y breve en el que ya no hay opciones, sentir el roce piel con piel y estallar.

Miedo. Singular sensación de protección en el antes y el después, y entre el antes y el después. El sentimiento de los cobardes que se apiadan del silencio para sentir seguridad.

Nos da miedo el disparo, porque el impacto es silencioso.

Placer. Amamos el riesgo a pesar del pasado. Aceptamos las consecuencias con tal de sentir el calor. Dan más miedo las noches a oscuras, las noches a solas, que equivocarse una vez más.

Donde caben dos, caben tres, agujeros de bala en la piel.

Imposibles. Entre el mar, el viento y los disparos; tiempo, distancia y silencios.

A veces duele no haber esquivado la bala.

Amor. Volver, a pesar del tiempo; y hurgar en la herida buscando respuestas. Volver, a sentir piel con piel, el roce de unas manos, el calor de unos labios.

Y sacar la bala, quizá la bala perdida definitiva. 

Madrugada. Y ahora entre la distancia y el miedo, cogerse las manos entrelazando los dedos para recordar el tacto. Hace dos meses que se extinguieron las noches en compañía, hace dos meses que nos consumimos en soledad.

Hace dos meses que buscamos un reencuentro cara a cara para volver a recibir un impacto de inmensidad.



jueves, 23 de abril de 2020

Escritor en cuarentena.


Síndrome del escritor, que llueve cuando escribe…
…que escribe cuando llueve.
Y yo hoy me despertado diluviando, y afuera diluviaba.
Y hoy no había cabida para amaneceres, solo había tormenta y caía agua;
y en las cabezas tampoco hay luz, solo ruido ensordecedor anunciando lluvia.
Son los pensamientos los que calan fino, aunque no dé el aire, aunque no moje.
Aprender a ver la vida desde una ventana; arriesgarse a mirar de frente lo que dentro retumbaba.
Las calles vacías, y los corazones vacíos; allí está rugiendo el cielo, aquí se escucha silencio.
Silencio y soledad,
soledad y espacios,
Espacio y tiempo.
Tiempo de soñar, porque mañana no saldrá el sol, no saldrá si no soñamos.
Llorar y correr como una gota sobre la acera no nos hará más libres;
desembocaremos en el pozo, nos salpicaremos con el charco
Esperando a la desesperada…
…diluviando.

jueves, 26 de marzo de 2020

Sobrevivir a marzo.


Todo eran oídos sordos, miradas hacia otro lado, el país latía a pulso constante; y después vinieron los latidos a contratiempo, la falta de aire y el contador de cifras ascendiendo de manera exponencial.

Fue un preciso momento en el que cada cual se dejó caer desde el borde de la ignorancia al vacío de un mundo parado. Y llegó el miedo cuando empezó a cerrarse el círculo del riesgo alrededor de nosotros.


Entre las cuatro paredes, podemos sentir como en los colegios ya no se escuchan risas, en los parques vallados se oye silencio, en las estaciones se escucha eco, en los museos se oye el arte llorando de vacío.

Y en las casas se escucha encierro, y en la calle se oye pandemia.


Nos ha tocado, Madrid, ser el centro de la muerte. Y todos nos miran con temor y nosotros a ellos con lágrimas. La morgue que estamos arrastrando se lleva muchas almas, y dejará muchos muertos en vida por las despedidas que nos están arrebatando.

Con lo bonita que eres, Madrid, te has quedado sola en tus avenidas, tendrán rabia la Plaza Mayor, Sol y la Gran Vía… Y con lo bonitos que sois los rincones de España, os habéis quedado solos.
Nos hemos quedado solos.


Pasan los días, y alargan semanas. Y nosotros sentados, mirando como retransmiten una guerra de un solo bando. Y todos esos médicos jugándose la vida en una lotería, por salvar miles.

Y cuando esto acabe, será la economía la que venga de la mano de un respirador; España seguirá ahogada por mucho tiempo. Y seguiremos en una lucha continua por la supervivencia de cada casa, de cada familia, cada mes.


Todos los años cuesta sobrevivir a marzo.

Por todas las calles sin un alma, y los miles de almas que se está llevando el viento.

miércoles, 22 de enero de 2020

Inmensidad


Retumban acordes, uno y otro y otro.

Y caen lágrimas, una y otra y otra.

Y a veces la inmensidad se hace demasiado intensa.
Y aquí algo tiembla, y yo tirito de intensidad.

Nunca se desdibujó el horizonte, pero me empeñé en verlo siempre vacío. Y entonces, entre lo inmenso que es el mar y las olas, cambió la perspectiva. Y hay tanto miedo en tantos versos, tantas historias que nunca pensamos contar en estos cuerpos.

Yo quise correr, huir.
Esta vez algo me pidió que me quedara, a pesar del riesgo de permanecer demasiado tiempo en el mismo sitio, en el mismo cuerpo o en la misma cama. A pesar de ver pasar trenes o subirse, sin saber cuando va a ser el último.

Y solo a veces, hay un pequeño espacio y uno encuentra su lugar. Aunque no esté en ningún punto cardinal, ni en ningún punto geográfico concreto; simplemente sea el cobijo de unas costillas, el roce de una piel, o un amanecer.

Y por una vez lloré, temblé y me desvanecí; y esta vez no fue por miedo, fue por miedo y por amor.

sábado, 11 de enero de 2020

Es invierno, es enero.


Es enero y afuera hay escarcha; cae helada aquí dentro sobre mi espalda.
Avalancha de este frío que cala hasta las venas, tiritando por las marchas, por la distancia y el tiempo entre los cuerpos.
Tengo invierno en los bolsillos.

Es enero y ahí afuera aún no amanece, es enero y es de noche; y aquí dentro nace inspiración entre las oscuridades.
Llegará la revancha del calor, renaciendo por la vuelta, por acortar distancias y la revuelta entre los cuerpos.
Tengo verano en los sueños.

Es enero, pero saldrá el sol ahí fuera; solo madruga un poeta que se consume aquí dentro y necesita llorar todas sus ansias inquietas. Para cuando fuera haya luz, ya habrá quedado apagada y tranquila su sed de poesía y de letras.
Acecha el hielo por los suelos, agrieta los recuerdos y sin embargo los deja intactos, permanentes; no había tiempo para separarse ni distancias que quebrasen a los cuerpos.
Tengo helados y perpetuos algunos momentos.

Es enero, y saldrá el sol ahí fuera; solo aquí dentro queda rastro de la madrugada. Se levantará el mundo y yo seguiré escribiendo.
Tengo versos que hablan de estos cuerpos.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Tiempo


Una vez más, giró la rueda pero no hay final;
caeremos en el límite…
y habrá vuelto a empezar.

Me concedió una tregua el tiempo, me acarició con tiento, avanzó lento. Me ha dado aire en el infierno; ahogó las llamas, me ha dado a catar el cielo.

El recorrido insaciable de la guerra de lo efímero; corazón al descubierto, ahora hay calma en el vacío.

Ha sido disparar e impactar, a pesar del retroceso o de mis heridas; apostar por el amor la cicatriz. Se perdieron cartuchos y balas, agotamos los intentos y aposté por mí.

Y escribí versos en madrugadas, porque la vida me llamaba; en mi cabeza había más polémica que en este universo de ideas enfrentadas. Aquí dentro se acababa el mundo, mientras ahí afuera había tormenta.

Apagué las luces de un teatro vacío, donde se representaba un final triste. Y colgué las alas en un precipicio y supieron volar y no caer. Y pude sentir el aire, después de sentir la asfixia; y pude ver las llamas desde arriba, todo ardiendo en carne viva.

Y he llorado de felicidad.

Y ahora sé lo que es luchar y ahora sé lo que es vencer.

martes, 19 de noviembre de 2019

Volver

Irse como quien reniega de lo inevitable,
y se fue.
Y yo volé,
escapando del destino.
Y volvió,
y yo me fui renegando del destino
y escapando de lo que el viento se llevó por el camino.

Como ángel tocado y hundido, caído;
ya no tengo cometido.
Ahora escribo olvidos y lo conjugo,
primera del singular,
poesía en prosa vacía, oscura y perdida;
el pasado ya no rima.

Se desvía la trayectoria,
se descarriló mi tren
y mi alma vaga sola en otras vías.
Viaje a la deriva,
historias sin salida.


Irse como quien huye de lo que se le viene encima
y se quedó.
Y yo me quedé,
aceptando mi destino;
pero nunca vino.
Y no me fui,
aunque todo era evitable si me marchaba.

Como alas de plomo y pies de sangre, condena;
ya tenía la perpetua.
Ahora borro los recuerdos porque solo hay verbos en singular,
narrativa con rimas vacías, oscuras y perdidas;
presente asonante.

Se tuerce el horizonte y se hunde el barco; mi alma anclado.
Polizón suicida sostenido por las olas;
viaje a la deriva,
historias sin salida.



Irse como quien ya no regresa, y se iría, pero volvería.

lunes, 26 de agosto de 2019

Realidad


Si decidiéramos levantar nuestras miradas, ¿cambiaría la perspectiva?

Si levantáramos la tierra de esas fosas de falacia, ¿se caerían nuestros velos de los ojos que no quieren ver?

Si hubiéramos escrito la historia de otra forma, ¿cuál sería nuestro final?

Si todo eso que oímos lo viéramos desde nuestra ventana, entre los escombros, en la calle, sintiendo la tierra en los pies, la sed, el hambre o el fuego; si fueran nuestros ojos y nuestra piel la que sintiera, entonces la realidad sería de todos y no para unos pocos.

Venimos efímeros como el tiempo, pasajeros, y arrasamos como el viento. Destruyendo con las manos y matando con pensamientos. Si escuchas lamentos es el destino, por todo lo que hemos hecho, lo que hemos consentido, lo que hemos ignorado. Ser humano que espera que otro recoja el cadáver de sus actos.

Malherida nuestra especie por la inmoralidad, con un mundo agonizando antes de la muerte. Nos hemos convertido en sicarios, manejados por los hilos del capitalismo, pegando disparos al medio que nos salva.  Como tocarle las palmas a la muerte; le vendemos el alma al que nos corta las alas y nos vacía la mente.

Si de verdad somos personas, ¿por qué nos hemos convertido en asesinos?

lunes, 20 de mayo de 2019

Sigue latiendo rabia


Volví a abrir el lienzo para dibujar mis traumas; en un alma pútrida no cabía la esperanza de dibujar más allá de la oscuridad. Grité a la nada a la desesperada, con la desesperanza del ahogo del silencio del que responde. Escupí un desierto de soledades; esculpí mi propio porvenir.

Volví a abrir un abismo para desdibujar mis grietas; en un pecho hundido solo pudo hacerse el hueco más profundo. Pude ver al destino cara a cara; vi el reflejo de la nada, pero me acostumbré a ella.

Y en ese espacio muerto, entre el invierno y un hueco vacío, he vuelto a abrir mis heridas. Me he partido en canal con la vulnerabilidad del que sabe que tiende su mano y le van a arrancar un brazo. Ha habido un instante que he creído en el amor; pero vino y se esfumó, con la inverosimilitud de todo lo que no existe.

Y en ese espacio muerto, entre el olvido y el tiempo, se han resignado mis ojeras. Ha vuelto la oscuridad a soplar mi nuca, acariciando tenue todos mis desánimos.

Y ahora sigue latiendo rabia después del tiempo; porque cae la noche y la soledad agarra mi cuello y aprieta asfixiando mi esperanza. Cayendo a bajo cero, hielo puro en puro intento de encontrar calor y abrasarme con las llamas de unas ascuas acabadas.

Y ahora sigue pasando el tiempo. Con los traumas, con las grietas y con la soledad de la mano calcinando un cuerpo helado.

miércoles, 23 de enero de 2019

Fuego.


A la tercera la vencida; cuando ya van más de cien no hay perdedores ni vencidos, solo suelo entre los dientes, valores malheridos.
Juego sucio y martes trece, mala suerte.
Y entonces el vaivén de las piernas colgando hacia el infierno, una mirada pérdida en el vértigo; sonrisa pícara y saludo a los lamentos.
Entiendes, que toca tirar los traumas al tablero, todo está tratado ya; tentar a la suerte y perder una vez más.
Y entonces se refleja una mirada cansada, y se tocan unas manos desoladas, y el alma tachada grita que quiere escapar. La calcinaron como leña con el fuego de inservibles que se creyeron la llama y eran toda esa toxicidad tan previsible. 
Reflejan ojeras densas y la rabia en carne viva; medianoche en la otra acera, cliente para una vida.

domingo, 28 de octubre de 2018

Loba y ángel caído.


Las voces confusas, la tos de un fumador empedernido nunca.
Línea de muro a ladrillos que separa la desgracia de la furia;
Llega el carraspeo leve de garganta, pero intensamente haciendo mella que atraganta.
Y una mueca, que se torna angustia y ansias, en un cuarto solitario en el terror.
A oscuras la penumbra, y en la calle noche oscura, y tenue;
Con el ser sangrante en lágrimas de esta alma demacrada.
Sequía interior, absorbida a carcajadas por un adversario menor.
Ojos quemados en lágrimas, puños de fuego y de rabia;
Rufián que reta y desafía al ángel caído directo a su infierno.
Un desgraciado sintiéndose lobo y siendo rebaño,
Creyendo que ataca a la oveja, sin saber de sus ojos de diablo.
Vistiéndose de valentía y reflejando la cobardía
De un ser inerte y sin alma
Que ataca, mata y se desvía
Pero regresa sin armas,
A una ventana desesperada
Con ansias de venganza y paz
Con ansias de echar la bazofia.
Que se acerque el corderito, que a escasos centímetros está el lobo del recinto.

martes, 9 de octubre de 2018

Arte alegórico.


Esculpo con tinta mis demonios, implícitos en la escultura masacrada de realidad intensa y fría. Contoneo de formas efímeras, sangrante y sin pausa el peligro de mi odio. Arte el desaliento, y condena del ser solitario que busca aire y encuentra combustible tóxico. Aspereza de una obra que nunca acaba, tragedia griega y sin pausa. En mi garganta canto griego quebradizo, anunciando la tragedia; no hay grito, solo el anuncio de aviso. Seguido el soliloquio sombrío de soledad, sinuoso y penetrante, asesino y perpetuante. Expectante al final trágico, como Baco a sus bacantes pretendo arrebatar la cabeza de ese hijo en mi conciencia como venganza abrasiva. Siempre se escucha el llanto del espectador herido, y el interludio interrumpe; y como en las Mil y una Noches la historia se repite.
La continuidad de una historia a puño y letra, a rodilla y reflexión. Narrativa de relato enmarcado, cual matrioska; Tantas piezas y tan poco encajado. Narrador omnisciente observando y relatando, capítulo de escena en el reflejo: ``Sentía en su nariz el frescor del cristal, sus ojos se perdían en su misma mirada. Estaba tan cerca del espejo que podía verse el alma y lloraba. “Lo siento”. Y de ahí al monólogo interior clavado, clavado en pecho y espalda, de un protagonista aislado con las siglas de escritor. Escribiendo siempre en solitario a lo Bukowski, encerrada a lo bohemio entre las cuatro paredes y decenas de ansiedades. Aislamiento de vicio, insomnio y necesidad. A escribir para sangrar y desangrarse. Búsqueda del verso libre y como resultado rima consonante de una vida asonante y esdrújula, siempre negativo. Con aliteración sonora de la S de soledad y la paradoja de un luchador sin lanza y solo en el ejército de una guerra a vida o muerte sin vencedor ni vencido. Refugio de la metáfora semejando en el arte una verdad sin belleza, como tinta impregnada en papel siendo historia, símil comparativo de la realidad que parece hipérbole pero no lo es. Alegoría.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Enero de hielo y cemento.

Cerveza fresca, noches frescas, relaciones gélidas. El amo, el esclavo y acuerdos no pactados. Depredador conduciendo a la presa, sumisión acatada del desconocimiento causada por un aprendizaje incorrecto. 
Dos criaturas buscando refugio, dirección directa al escondite de un juego peligroso. Súplicas hipócritas bajo los abrigos. Un enero oscuro de una noche negra y escarcha. 
Ojos incrédulos que piden clemencia. No,no,no pero sí,sí,sí y de repente no hay luz solo cemento. Su boca saborea el polvo de una pared fría y su mirada se pierde, punto fijo y pánico. 
Calles desiertas, suelo encapotado y barro en los zapatos. Pasa el tiempo y los grados. Bajo cero en el ambiente, sin embargo, un cuerpo arde y un alma es hielo fundiéndose entre aguas turbias. 
Los labios laten de la humedad de un beso amargo, pero el corazón está parado, no hay frecuencia en un hecho que hace un boquete en una vida. 
De puntillas, clavando el cuerpo en el lodazal, tan metafórico que ni en siete vidas con la etiqueta que le han colgado logrará escapar. 
Se refleja en la escarcha una escena del ogro que agarra del cuello a una dama y le arranca las alas. La cabeza gacha, el cuerpo morado de la helada y la garganta ronca sin palabras, muda. No hay reproches en una noche de miedo, impotencia y muerte. No hay inocencia ni esperanza, se ha hundido en el fango frío. Quedan los nudos en el pelo, marcas en el cuello y silencio. Condena perpetua a un recuerdo que queda helado en una cabeza que huye e intenta escapar de unas cadenas que intuye cada anochecer muy cerca, ahí enfrente como susurrándole que vuelve.

"La endereza se mantiene hasta que se habla en primera persona. 

¿Por qué? ¿Qué me he hecho? ¿Qué me han hecho? ¿Cuánto valgo? ¿Por qué? No ha pasado...
No puedo acercarme a ti, llévame a mi casa...no puedo. Estás enferma.
Sentía aquí en el cuello una soga que me apretaba cada vez más y no me dejaba respirar. No era nadie y no soy nadie. Me he quedado sin vida."

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El reclamo de los dioses.


Negué a Morfeo sus delirios; negación al sueño por abnegación catapultada. Paradoja perpetuada en vida de ilusionista de inocencia asesinada, conciencia sangrienta, rajas abiertas. La amenaza acecha como lechuza en la oscuridad; Ares buscando guerra me rajó los labios al pensar en Afrodita, callando mis pensamientos, plantando la semilla de un lamento. 

Arrastrando como Sísifo, empujando como mártir, los bagajes de las trizas que un día he sido. Cae el sol y todo vence, oportunidad fallida de alcanzar mi cima. El tic tac retorna, contador a cero, nuevo enfrentamiento a Crono; Saturno no perdona el tiempo. Y mientras las parcas tejen, el temor de cada límite, cada noche cae en sus cuerdas el color de mi destino. Y ruedan por la pendiente para volver a empezar un hombre ciego y sus esperanzas, más quemadas que mis llamas. He caído al descubierto, pronto vendrán las águilas a devorarme el hígado a lo Prometeo.

Hay noches que llora el cielo y llueve dentro. Desesperación y decadencia, los intentos sucesivos que llevan a la emboscada del que lucha y es peligro. Son como animal nocturno que ataca feroz a la rabia a desgarrarla, yo sin embargo la dejo, que trague lento y se ahogue con toda su escoria y su infierno. Fieras como licántropo que quieren matar al Fénix.

Llamando al reclamo de la debilidad en presencia de la oscuridad, Érebo viene con ansia de seducir a Ezis, haciendo dolor la noche; y yo cuando se va Hemera le pido a Némesis sus encantos; Justicia Divina y castigo que viene de la mano de Oniros, me observan desde la cumbre jactándose del desesperado que pide despedazado una mano que le salve.

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿Es la comunicación un arte?


Era de globalización, intercambio de información, compartición de la vida íntima, exposición de sentimientos y estados de ánimo… ¿nos comunicamos o nos descomunicamos?
Tiempos de interacción constante y, sin embargo, cada vez más individualistas. Nos cuesta relacionarnos, in crescendo; pero tenemos conexión con todo nuestro alrededor.

Hemos infravalorado el valor y el poder de la comunicación. Hemos construido una sociedad de fotos, vídeos e información constante que nos estalla por todos los lados, desmereciendo el poder de la palabra y la conversación. Hemos perdido la noción de la palabra como medio para conocer, aprender, crecer y ser.

Se pierde la esencia del arte para comunicarse, la comunicación está implícita en los libros, la música, los cuadros, el cine, la danza, la filosofía; es más, la comunicación está en la calle con los grafitis, el que va bailando con la música en los cascos, una letra de rap, los diarios de los adolescentes, las fotos a los atardeceres… Es complejo y abstracto, pero es esencial.

La comunicación no es una necesidad básica para ser, pero si es un medio para ser quien quieres ser. Por eso ante la pregunta de ``¿Y para qué me sirve esto?´´ hay que responder ``para que nadie te obligue a ser quien no quieres ser´´ y para ello es imprescindible la valía de la comunicación.
Cada vez se van reduciendo más las posibilidades de ser creativo y se da más importancia a la productividad. La gente creativa y artística es mucho más consciente de lo que ocurre y tiene más fortaleza y criterio para rebatir la realidad y demostrárselo al mundo. Para mantener una línea recta es importante ser como máquinas, y no personas.

Ser capaz de debatir, tener argumentos, compartir ideas, jugar con el lenguaje verbal y no verbal. Transmitir, llegar a otro, aprender de los otros. Cumplir el desarrollo moral de cada uno… Solo es posible con comunicación y este es un arte que por una parte nos están arrebatando y por otro se le está restando mérito por ello es imprescindible enseñar la competencia comunicativa para ser realmente quien debemos ser.


***Texto argumentativo que he escrito para la asignatura de didáctica de la literatura y la lengua castellana respondiendo a la pregunta ``¿Por qué es importante la competencia comunicativa?´´ Me ha parecido preciso compartir el discurso porque es algo que tenía dentro y nunca había sabido cómo explicarlo, y a partir de esa pregunta la reflexión ha sido inmediata y ha quedado plasmado de una forma muy concisa desde mi punto de vista.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Ser, primera del singular.


Últimamente soy, porque dejé de ser
Me desconocí, me escondí, huí.
Era un grito ahogado,
Aullido asfixiado exigiendo volver.

Ahora soy, aunque algún día no fui
Me preguntaba: ¿Quién Eres?
Era sentimiento aislado,
Cadenas que algún día sufrí.

¿Quiénes somos? Somos seres
En primera del plural.
Viviendo bajando barrancos nublados,
Somos barro, seremos títeres.

Lo intentaban…nadie lograba ayudar
Los demonios me ataban,
Eran como humanos acabados
Correr, buscar aire, escapar.

He sido figura dañada
Fui reflejos irreales
Era pensamiento manipulado
En pasado condenada.

Pero últimamente soy,
En presente soy persona
Soy primera singular.
Últimamente soy.

domingo, 26 de agosto de 2018

El ring de una vida.


Escupirán tus ruinas dejando más colillas y menos piedras en tu terreno de fango y escombro. 

Crónicas del desajuste de una vida, siguiendo las coordenadas equivocadas entre un medio tóxico. Entorno con hedor del veneno que emana de un suelo embarrado que te hace caer y arrastrar todo lo que va pesando en la espalda.
 Tirando de la cuerda de la desesperación, soltando la esperanza de la mano y expulsando los suspiros con menos oxígeno de esta milla.

Pero hay que seguir hacia el norte porque no entra en los planes colgar los guantes. La pelea continua después de la hostia y la estocada. El ring, el público, la sangre y la lucha no se esfuman. Te levantarás sin fuerza, pero con rabia; con las manos libres para aferrarte a la oportunidad de pillarle por la espalda o morir. Entonces se pelea porque la rendición es la muerte más amarga que existe y después de tragar saliva contaminada y morder el suelo; el grito, la furia y el hambre crecen.

Y le pegas fuerte a la vida porque no te queda otra. Aunque sabes que ella se volverá a enfrentar tarde o temprano, y en una de esas revanchas te noqueará, y te dejará mas seco que un río sin lluvia.

lunes, 11 de junio de 2018

Reflejo


Aquellos ojos que aquel día me miraron fijamente en el reflejo, me pedían clemencia hundidos en lamento. Traga, ahoga, asfixia (te) era la respuesta del intento.

Un horizonte vacío, negro, la imagen del ser inerte que llora a gritos el regreso. Vaivén manipulado por psicología inversa. Silueta esbelta siesa de entusiasmo; sacrificio sin sentido de esta sociedad.

Cuerpo del delito en el espejo, marea en la cabeza de corrientes peligrosas… se fue, se llevó todo y dejó lodo… pantano de amargura que ahora manipula.

Saquito de huesos estructurado, esqueleto obsesionado…tener que aprender a reaprender a ser humano.

No llores, no grites, no rabies…infravaloración, decepción y ahora murito de rocas sólidas, coraza de hielo helada… confianza que voló con las alas cortadas, pies de plomo por cadenas apretadas.

Enfermedad la cruz de mis espaldas, el decaimiento la estocada por la espalda. Camino de chinas con heridas en los pies con veinte pasos en falso de cada uno que se ha dado bien.

Los incomprendidos escriben para no sangrar, cuando todo pesa me salvan las letras.

sábado, 5 de mayo de 2018

Entradas y salidas


Salí a la calle a contemplar el mundo, y este dejó de importar. Me encontré a mi misma más perdida que una bala, vagando a la deriva hacia las sombras. De cero a cien en un segundo, y el golpe de después me hizo tragarme el suelo, tener que recoger mi culpa; una mente insana en la penumbra. Era el chute, la calada a pulmón, el colocón de la noche más intensa...era la química de mi fórmula para anular mi vida, para anular las dudas.
Hoy soy la defensa del desesperado, he ido a terapia y ya no encuentro cura, he normalizado esta locura. Vi la amargura de mi vida y la pasé de largo, pero todo ese camino que escogí era de lodo y todo estaba putrefacto. Quema y destruye lo que no se ve, ácido abstracto. Me han dicho busca la salida y a mi me da la risa, si no sé ni cómo ni dónde me he metido, cómo voy a saber por dónde escapar, a dónde tirar, buscar el exit, volver a respirar.
Hoy mis ojeras llegarán hasta el infierno, últimamente ni duermo. Mi cabeza es la m-40 al dar la media noche, una autopista accidentada y mi vida entre esos cohes, cruzando al otro arcén esperando el choque. Una locura de estampa en estos últimos meses. Dulces pero amargos, con la rendición a mis pies por todas las veces que intenté avanzar. Sin aspiraciones, sin un duro y en detrimento...sigo pero no me encuentro.

sábado, 17 de febrero de 2018

Tinta sobre blanco.


Miraba a mi alrededor y solo veía ruinas,
peldaños pisados y escalados
que solo eran piedras derruidas.
Mi mundo se derrumbaba y yo escribía,
como hacían los poetas a las vísperas de la muerte.
Derramaba tinta sobre blanco
Como se vierte la sangre después del estacazo.
Me miraron los ojos desconsolados,
Me miró una mujer cansada,
Sentí el dolor de unas lágrimas que yo no lloraba.
Vi el miedo, sentí miedo y callé rabia.
La impotencia ahoga como soga
Y la posibilidad martiriza a la paciencia.
Y si solo fuera miedo…
Y si fuera todo y se fuera…
Entonces alma fiera: corre y huye
Agarra carretera.
Intenta salvar al menos
Gastar tus días sirviendo.
Solo son palabras de desánimo
El desahogo del que calla y luego tiembla.