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domingo, 27 de diciembre de 2015

Refugiados.

Miedo, pobreza, muerte, la nada. Llantos, derrumbamientos, estallidos, bombas, pérdidas, la guerra. Más allá de las fronteras colindantes, angustia, sobrepoblación, egoísmo, el refugio. Vallas que recogen la libertad relativa del que ha huido victorioso de una lucha de religiones y política; que recogen la vulnerabilidad y la inocencia de Siria. Mujeres, hombres, niños, ancianos. Padres, madres, hijos, familias. Unidos, separados, solitarios o huérfanos. Un espacio pequeño para albergar la cantidad de almas que pretenden alcanzar la vida, aún habiéndose visto frente a la muerte de una forma caótica. Conocedores de la miseria permanecen recluidos entre ellas, sin dejar por ello de sentirse satisfechos de su logro. Las esperanzas están a  punto de extinguirse, las fronteras cerrarán sus puertas, todos los sueños quedarán hechos polvo para aquellos que no han llegado a la cárcel encubierta húngara después de tanto luchar. Hungría, entre otros territorios, no es la meta pero sí el límite de seguridad después de convivir cuatro años en una guerra que ahora ha alcanzado la cúspide. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

20-D

Es el caos creando guerra en mi cabeza;
Millones de desórdenes internos.
La causa de contrastes en mi ánimo
Y el deseo de resurgir de estos infiernos.

La estaca sigue clavada en mi espalda,
Con el nombre del traidor grabado a mano;
Con la astucia del que sabe que está  a salvo,
La clavó en un punto que mis brazos no alcanzan.

Y así, sabedores de los desconciertos,
Continúan con la argucia entre los dedos,
Convenciendo al ignorante con discursos
E ignorando al protestante por iluso.

Manipulación en la cabeza del asunto,
Su cara opuesta, sus habladurías y su discurso…
Todo efímero, todo utópico, todo bulto.
Seres insignificantes se creen mundo.

Pasados en los que la cultura residía en la clase;
Hoy en día esa cultura está en la base.
El ejemplo del de arriba es el desmadre,
Y el observador de abajo es indomable.

No nos dejemos engañar señores,

Que en la cúspide poca importancia recibe el pobre.